This is the joint website of  Women Against Rape and Black Women's Rape Action Project. Both organisations are based on self-help and provide support, legal information and advocacy. We campaign for justice and protection for all women and girls, including asylum seekers, who have suffered sexual, domestic and/or racist violence.

WAR was founded in 1976. It has won changes in the law, such as making rape in marriage a crime, set legal precedents and achieved compensation for many women. BWRAP was founded in 1991. It focuses on getting justice for women of colour, bringing out the particular discrimination they face. It has prevented the deportation of many rape survivors. Both organisations are multiracial.

 

 

 

Somos Las Mujeres Contra la Violación y nos oponemos a la extradición de Julian Assange

Durante décadas hemos hecho campañas para que se capture, inculpe y condene a los violadores. Pero la persecución de Assange es de carácter político.

Katrin Axelsson y Lisa Longstaff del colectivo Las Mujeres Contra la Violación
guardian.co.uk, jueves 23 de agosto de 2012 09.00 BST

Cuando Julian Assange fue arrestado, nos llamo la atención el fervor inusual con que se lo perseguía por estar acusado de violación.

Hoy parece aún más evidente que la acusación en su contra es una cortina de humo detrás de la cual una serie de gobiernos intenta acabar con WikiLeaks por haberse atrevido a revelar al público sus planes secretos de guerras y ocupaciones, con sus consecuentes violaciones, asesinatos y destrucción.

Que se esté pidiendo justicia para un acusado de violación no implica que no se haga justicia por sus acusadoras. Sucede que, en este caso, se les está negando la justicia tanto a las acusadoras como al acusado.

El proceso judicial está viciado. Por un lado, empezaron a circular por Internet los nombres de las mujeres que hicieron la acusación; se las flageló y acusó de “trampa de miel” y se desestimaron sus denuncias por considerar que no hubo una “verdadera violación”. Por el otro lado, gran parte de los medios de comunicación se refiere a Assange como culpable de los hechos, pese a que ni siquiera fue inculpado. No nos corresponde a nosotras decidir si las acusaciones son verdaderas o falsas o si lo que sucedió debe considerarse un caso de violación o de violencia sexual, ya que no disponemos de todos los hechos, y lo que se dijo hasta el momento no fue comprobado. Lo que sí sabemos es que el derecho al anonimato de las víctimas y el derecho del acusado a que se lo considere inocente hasta tanto se pruebe lo contrario son elementos fundamentales para que un proceso judicial sea justo.

Los tribunales suecos y británicos son responsables del modo en que se manejaron las acusaciones. Al igual que en cada caso de violación, no son las mujeres quienes están a cargo del caso, sino el Estado.

Más allá de que Assange sea o no culpable de violencia sexual, no creemos que sea esta la razón por la que se lo persigue. Una vez más los políticos usan la furia y frustración de las mujeres ante la reiteración de casos de violación y otras formas de violencia para promover sus propios objetivos. A las autoridades les importa tan poco la violencia contra la mujer que manipulan las acusaciones de violación a su voluntad, generalmente para incrementar su poder; esta vez con el fin de facilitar la extradición e incluso la “rendición extraordinaria” de Assange a los Estados Unidos. El hecho de que Estados Unidos no haya presentado hasta el momento una demanda de extradición no garantiza que no vaya a hacerlo una vez que Assange se encuentre en Suecia; tampoco garantiza que no vaya a ser torturado, como lo fueron Bradley Manning y muchos otros hombres y mujeres. El colectivo Mujeres Contra la Violación no puede ignorar esta amenaza.

En más de 30 años de trabajo con miles de víctimas de violación que solicitan asilo de ésta y otras formas de tortura, no nos hemos enfrentado con otra cosa que obstrucción por parte de los gobiernos británicos. Caso tras caso, acusaron a las mujeres de mentir y las deportaron sin contemplación alguna por su seguridad. Actualmente trabajamos con tres mujeres que fueron violadas nuevamente después de ser deportadas, una de ellas vive en la miseria y lucha por sobrevivir con la criatura concebida producto de la violación. Otra logró volver a Gran Bretaña y consiguió el derecho para permanecer ahí; la tercera mujer obtuvo una indemnización.

Hace meses que Assange dejó en claro que está dispuesto a ser interrogado por las autoridades suecas en Gran Bretaña o vía Skype. ¿Por qué deniegan este paso fundamental para la investigación? ¿A qué le temen?

En 1998, el dictador chileno Augusto Pinochet fue arrestado en Londres tras un pedido de extradición emitido por España. Su responsabilidad en el asesinato y la desaparición de al menos 3000 personas, así como en la tortura de otras 30.000, incluida la violación y el abuso sexual de más de 3000 mujeres a menudo ejercido con perros, nunca fue puesta en duda. A pesar de una acción judicial extensa y de los piquetes diarios que refugiados chilenos llevaron a cabo en las puertas del Parlamento, incluidas mujeres que habían sido torturadas bajo el régimen pinochetista, el gobierno británico eludió su obligación para con el sistema judicial español, y se autorizó el regreso de Pinochet a Chile. Assange aún no fue inculpado; sin embargo, se reclama su extradición con una determinación mucho mayor que la demostrada en el caso de Pinochet. (Baltasar Garzón, [el juez español] cuyo pedido de extradición de Pinochet fuera rechazado, es el representante legal de Assange). A esto se suma el historial de Suecia (y Gran Bretaña) que han, a instancias de los Estados Unidos, llevado a cabo “la rendición extraordinaria” de solicitantes de asilo en riesgo de padecer torturas.

Al igual que las mujeres de Suecia y de los demás países, queremos que los violadores sean capturados, inculpados y condenados. Luchamos por eso en nuestras campañas hace más de 35 años, sin demasiado éxito. Incluso tenemos que luchar para que las víctimas de violación no sean inculpadas de realizar “falsas acusaciones” y encarceladas por ello. Dos mujeres que denunciaron ataques evidentemente violentos por parte de extraños recibieron penas de dos y tres años de prisión.
¿Alguien cree, entonces, que extraditando a Julian Assange se fortalecerá a las mujeres que luchan contra la violación? A aquellos que respaldan su extradición a Suecia, ¿les importa si luego es extraditado a los Estados Unidos y torturado por hacer público lo que todas y todos necesitamos saber sobre quienes nos gobiernan?

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